Diógenes de Sinope (c. 404-323 aC) fue un filósofo cínico griego conocido por sostener una linterna en los rostros de los ciudadanos de Atenas que afirman que estaba buscando a un hombre honesto. Probablemente fue un estudiante del filósofo Antisthenes (445-365 BCE) y, en palabras de Platón , fue "Un Sócrates enloquecido". Fue expulsado de su ciudad natal de Sinope y se estableció en Atenas. . Había escrito a un amigo para alquilarle una pequeña casa allí, pero cuando este no pudo encontrar un lugar, Diógenes arrojó su manto en un barril grande y vacío de vino fuera del templo de Cibeles, cerca del Ágora, y lo llamó su hogar. Vivió en el barril todo el tiempo en Atenas. Se interesó por las enseñanzas de Antisthenes y solicitó ser admitido en su escuela. Antisthenes al principio lo rechazó como estudiante, incluso lo golpeó para ahuyentarlo, pero finalmente fue agotado por su persistencia. 


Diógenes tomaría las creencias de su maestro en un grado extremo. Al igual que Antisthenes, Diógenes creía en el autocontrol, la importancia de la excelencia personal en su comportamiento (en griego, arete, generalmente traducido como "virtud") y el rechazo de todo lo que se consideraba innecesario en la vida, como las posesiones personales y el estatus social. 


Era tan ferviente en sus creencias que los vivió muy públicamente en el mercado de Atenas. No poseía nada, vivía en las calles de Atenas y parece haber subsistido con la caridad de otros. Era dueño de una taza que también servía como un tazón para la comida, pero la tiró cuando vio a un niño que tomaba agua de las manos y comía un trozo de pan, dándose cuenta de que uno ni siquiera necesitaba un tazón para mantenerse.


Gran parte de lo que se sabe sobre su vida en Atenas y Corinto proviene de la obra Las vidas y opiniones de los filósofos eminentes de Diógenes Laercio (siglo III a. C.). Algunas de las anécdotas más divertidas son las que relacionan su continua enemistad con Platón, a quien consideraba un presuntuoso y esnob. Cuando Platón definió a un ser humano como un "bípedo sin plumas", Diógenes sacó un pollo y lo llevó a la Academia de Platón. Lo lanzó a una de las aulas y dijo: "He aquí el ser humano de Platón". Platón se vio obligado a agregar "con clavos anchos y planos" a su definición. 


A continuación, les dejamos su obra más celebre, Vida de los filósofos más ilustres. En ella, se reúne de forma heterogénea distintas doctrinas filosóficas, biografías, anécdotas, leyendas y catálogos de libros sobre Solón, Tales de Mileto, Quilón, Pitágoras, Biante, Cleóbulo, Periandro, Anacarsis, Misión, Epiménides y Ferecides. El segundo libro trata de los filósofos de la escuela jónica, Anaximandro y Anaxímenes; después, de Anaxágoras, Arquelao y Sócrates; el tercer libro está dedicado a Platón; el cuarto a sus discípulos, de Speusipo a Clitímaco; el quinto a Aristóteles y a los peripatéticos; el sexto a Antístenes, Diógenes de Sínope y los cínicos; el séptimo, cuyo final se ha perdido, trata de los estoicos, desde Zenón de Citio a Crisipo. Con el octavo libro se pasa a la escuela itálica, con Pitágoras y los pitagóricos, entre los cuales son contados Empédocles, Epicamio y el matemático Eudoxo de Cnido; el noveno libro trata de varios filósofos: de Heráclito, de los eleatas, de los escépticos; el décimo está todo dedicado a Epicuro. Este último y Platón son, pues, los filósofos que se tratan más ampliamente.


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