Nacido en el viejo cantón suizo de Ginebra, el 28 de junio de 1712,  Jean-Jacques Rousseau fue uno de los más influyentes pensadores que marcaron el paso de la Europa moderna al mundo contemporáneo. Su pensamiento existencialista, romántico y radical nutrió a los jacobinos franceses, que intentaron llevar a la Revolución de 1789 mucho más allá del fin del Antiguo Régimen. Su pensamiento también inspiró a numerosos patriotas rioplatenses, como a Mariano Moreno, quien tradujo él mismo la gran obra del pensador ginebrino, El contrato social.

El contrato social: o los principios del derecho político, más conocido como El contrato social, es un libro escrito por Jean-Jacques Rousseau y publicado en 1762. Es una obra sobre filosofía y política,  trata principalmente sobre la libertad e igualdad de los hombres bajo un  Estado instituido por medio de un contrato social.



Se dice que este libro fue uno de los muchos incitadores de la Revolución francesa por sus ideas políticas. Bajo la teoría del contrato social se fundamenta buena parte de la filosofía liberal, en especial el liberalismo clásico por su visión filosófica del individuo como fundamental, que luego decide vivir en sociedad por lo que necesita del Estado de Derecho que asegure las libertades para poder convivir. Así también se dice que en este libro se exponen lo que en el futuro serían los principios de la filosofía política socialista, en parte por el concepto de lavoluntad general.

Criado por sus tíos paternos, educado en el austero cristianismo calvinista, aprendió los oficios de relojero y, luego, habiendo emprendido un extenso viaje por Europa, principalmente por Francia, se ganó la vida publicando reflexiones en distintos periódicos. En París, casado y con cinco hijos a quienes entregó a un hospicio consternado por su educación, se hizo hombre de la Ilustración, incorporándose a su incierto staff junto a hombres como Diderot y Voltaire, con quien tendría rápidamente encendidas discusiones.

Más tarde, tras la publicación de sus obras más polémicas, hacia 1760, fue expulsado de Francia, y pueblo donde llegaba era mal recibido. Su rechazo a las miserias de la cultura impregnada en el hombre moderno, a diferencia de la pureza del hombre natural, constituyó el núcleo de sus propuestas filosóficas, como marca de referencia hacia donde debían apuntar las costumbres sociales.

La teoría jurídica de El contrato social y la educativa de El Emilio señalan el método para llegar a la pureza del hombre natural con la supresión de la maldad cultural acumulada, con vistas a la formación de un nuevo estado social, donde reine la voluntad general por sobre los egoísmos individuales, la igualdad y la participación democrática. Para este pensador, la comunidad ginebrina era el modelo a seguir, valiéndole las críticas acerca de la imposibilidad de su propuesta para sociedades más grandes.

Luego de escribir sus memorias y confesiones, que causarían también no poco revuelo social, se retiró de los ámbitos públicos. Fallecería el 2 de julio de 1778, en un cantón del norte francés. Tenía 66 años cuando le dio un ataque al corazón.



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Aquí les dejamos el libro El contrato Social:


EL CONTRATO SOCIAL